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PISA, a fondo: España aprueba en lo básico, pero suspende en excelencia

España aprueba en lo básico, pero suspende en excelencia: lo que PISA 2025 nos dice sobre el talento STEM 

Los resultados de PISA 2025 llegan con un mensaje incómodo. Más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías, representativos de unos 33 millones de jóvenes de 15 años, confirman que el deterioro educativo no fue solo un efecto de la pandemia. En muchos sistemas la caída había empezado antes y ha continuado después. 

Entre 2015 y 2025, la media de la OCDE ha perdido unos 7 puntos en ciencias, 22 en matemáticas y 28 en lectura. Como referencia, la OCDE considera que 20 puntos equivalen a cerca de un año de aprendizaje. 

España, en línea con la tendencia 

España obtiene 477 puntos en ciencias (la media OCDE es 482) y 457 en matemáticas (frente a 463). En matemáticas perdemos 16 puntos respecto a 2022. En ciencias, la variación de -7 puntos no es estadísticamente significativa. Aun así, son de los resultados más bajos de nuestra historia en PISA. 

Mientras tanto, la distancia con los sistemas líderes es enorme. En matemáticas, China alcanza 612 puntos, Singapur 563 y Macao 549. El reto no es solo volver a donde estábamos, sino acercarnos a los ecosistemas educativos que hoy generan más competencia científica y matemática. 

El dato que más nos importa: la excelencia 

Las medias esconden lo más relevante. España sale razonablemente bien en los mínimos: 

  • En ciencias, el 76% del alumnado alcanza al menos el nivel 2, frente al 74% de la OCDE. 
  • En matemáticas, el 67% alcanza ese nivel, frente al 65% de la OCDE. 

Pero en la cima la imagen cambia: 

  • Solo el 4% llega a los niveles 5-6 en ciencias, frente al 7% de la OCDE. 
  • Solo el 4% llega a esos niveles en matemáticas, frente al 8% de la OCDE: la mitad. 

Además, desde 2015 la proporción de estudiantes por debajo del nivel 2 ha subido 11 puntos porcentuales en matemáticas y 6 en ciencias. 

Por qué importan los niveles 5 y 6 

Esos niveles representan al alumnado capaz de abordar problemas complejos, evaluar estrategias y aplicar el conocimiento científico de forma autónoma a situaciones nuevas. Son quienes, con el apoyo adecuado, pueden convertirse en investigadores, ingenieras, matemáticos o innovadoras. 

Lo que esto significa para la Fundación ASTI 

El problema de España no es solo reducir el fracaso en STEM. Es también generar más excelencia STEM. Para ello necesitamos hacer tres cosas a la vez: 

  1. Ampliar la base de competencia científica y matemática. 
  1. Aumentar la proporción de alumnado excelente, detectando y acompañando el talento desde edades tempranas. 
  1. Convertir ese talento en vocación, especialmente el femenino, transformándolo en interés, identidad, estudios y carreras STEM. 

Detectar, desarrollar y acompañar el talento es exactamente el terreno en el que trabaja ASTI. PISA 2025 nos recuerda que no hay tiempo que perder.